Ambiente enrarecido en la concertación provoca deserción de emblemáticos
Pareciera que ya las paciencias se esta agotando tanto por parte algunos emblemáticos de la concertación como por parte del pre candidato, Marco Enríquez-Ominami, ya hace bastante tiempo que las críticas en su contra surgidas desde el comando del abanderado de la Concertación, Eduardo Frei, han hecho ir enrareciendo el ambiente político actual en la concertación en general.
Los recados van y vienen el ultimo hecho fue consignado cuando el ex Mandatario se refiriera a la irrupción de, Ominami, en la contienda presidencial señalando que "no hay espacio para populismos", y teniendo en vista también los dichos con que Belisario Velasco cuestionó su capacidad para "dar gobernabilidad", el diputado PS denunció la existencia de "una verdadera campaña del terror" en su contra.
Aprovechando una actividad organizada junto con su comando en la comuna de La Reina para reunir firmas con miras a la inscripción de su candidatura como independiente, el parlamentario "díscolo" embistió contra el "freísmo" parafraseando a Lagos: "Las ansias de mantenerse en el poder no justifican el tono, las descalificaciones y el chaqueteo", dijo el diputado.
Sin duda esta disputa ha provocado un deterioro en la concertación lo que ha hecho que algunos partidos que componen este conglomerado político vayan tomando distancia de la candidatura de Eduardo Frei y entren en un periodo de reflexión tal como lo hiciera el vicepresidente del la DC, Marcelo Trivelli y que no es otra cosa que decirle a su partido que no comparten la manera que están llevando adelante la campaña política.
Seguramente continuaran las deserciones en lo partidos de la concertación, pero esto no es nuevo es una situación que se viene desarrollando desde hace muchos años y que es como una bola de nieve que terminara por enterrar el desgastado modelo de la Democracia Cristiana..
Este fenómeno que se esta desarrollando al interior de todos los partidos que componen la concertación no se produjo ante la irrupción de Marcos Enriques Ominami, sino que solo vino a coronar una situación que ya se veía venir desde hace algunos años.
Los partidos han impuesto esta realidad a los candidatos presidenciales de los dos grandes conglomerados políticos, los que hasta ahora habían tenido la capacidad de influir en el orden parlamentario. Pero cada vez más han sido marginados de esa decisión, la que ha desnudado una gran competición al interior de las coaliciones y de los propios partidos, muy lejos de los fines de representación que debieran expresar, y como una cruda lucha por el poder.
miércoles, 10 de junio de 2009
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